
El conjunto consta de cinco edificios que albergan los distintos espacios de una casa tradicional: la vivienda con el pasillo de entrada, la cocina, la sala, los cuartos, el desván y la bodega del horno; y el resto de espacios destinados al desarrollo de la actividad campesina: cuadras, pajar, cabanón, telar, carpintería, gallinero, bodega del vino, leñero y patatero.
En las fincas próximas a la casa también se puede disfrutar de la presencia de animales propios de una casería asturiana: gallinas, caballo, vacas,…
Visitas guiadas verano 2025:
De miércoles a domingo a las 12:30 horas y a las 17:30 horas.
Imprescindible concertar cita previa con el personal de la oficina de turismo (abierta de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 18:30 horas todos los días excepto lunes y martes – teléfono: 615375701)
Adultos y mayores de 10 años:
2,00 €
Niños menores de 10 años:
gratis
La Casa del Agua de Bres, Taramundi, nace con el objeto de dar a conocer la relación entre las culturas y la dinámica del agua a lo largo de la historia. En esta instalación el agua se concibe, por una parte, como una sustancia viva capaz de desarrollar una fuerza que los hombres han venido utilizando a lo largo de la historia para ejecutar tareas que requieren potencia y trabajo rutinario.
El Ecomuseo nos muestra el ciclo completo de elaboración del pan, desde la siembra del cereal a la cocción, pasando por la recogida, la molienda y el amasado.
A dos kilómetros del casco urbano de Vegadeo se encuentra el pueblo de Piantón, al cual se puede ir caminando ya que todo el recorrido cuenta con acera. Precioso paseo que discurre a lo largo del Río Suarón.
Quedan vestigios en la comarca de los Oscos que nos cuentan que la minería fue una actividad que se desarrolló en la zona desde tiempos prehistóricos. Antes de la conquista de los romanos, los pobladores de esta región ya buscaban pepitas de oro en los placeres de los ríos. Pero fue tras la llegada de éstos cuando se potenció esta industria. En la época Flavia, a principios del siglo I d.C., se vivió una primera edad de oro. Los castros resurgían como consecuencia de las explotaciones y el paisaje se vio salpicado de pequeñas industrias de las que aún quedan restos como: forjas, hornos de función y muestras de la tecnología que se empleó para la explotación del yacimiento.