
Por otra parte, el agua se entiende como materia prima, bien corriente o bien almacenada en acuíferos de los que se extrae con fines de consumo directo o para regadío de tierras de labranza.
Los ingenios hidráulicos que se presentan en la Casa del Agua, no guardan una necesaria vinculación con el espacio geográfico asturiano. El argumento expositivo pretende acercar a los visitantes de la instalación a los orígenes históricos y geográficos de estos ingenios y estimular una reflexión acerca de vías de difusión, y por tanto del contacto entre culturas y civilizaciones.
La exposición de la Casa del Agua se organiza en dos secciones dedicadas al agua como fuerza motriz y al agua como materia prima. Molinos hidráulicos de rueda vertical u horizontal, sierras, fábricas de luz, pozos de extracción de agua, norias para regadío… hasta el uso del agua para medir el tiempo con los relojes que ya utilizaban los antiguos egipcios o los construídos en el siglo XVII con mecanismos más complejos y más exactos.
El hueco central de la Casa del Agua está ocupado por un ingenio a escala natural que se concibe como una máquina de movimiento continuo formada por ingenios motores y elevadores más simples. Se consigue de este modo explicar los dos tipos de ingenios hidráulicos fundamentales, los motores y los elevadores, en circuito cerrado de agua que circula constantemente.
Hay pues dos unidades temáticas enlazadas por el elemento fundamental y común: el agua.
Entre el patrimonio artístico de San Martín de Oscos cabe destacar el legendario y majestuoso Palacio de Mon. Condicionado por la disposición inclinada del terreno, su fachada principal está orientada al sur mientras sus cimientos se adaptan a la ladera, encajándose en la crujía oeste bajo rasante mientras va desarrollando altura hacia el este.
La historia de Villanueva de Oscos camina estrechamente ligada al Monasterio de Santa María, a la entrada de la capital del concejo. Este Monasterio, considerado una da las grandes joyas del patrimonio asturiano y catalogado como Monumento Histórico Artístico, nació románico y creció barroco.
A dos kilómetros del casco urbano de Vegadeo se encuentra el pueblo de Piantón, al cual se puede ir caminando ya que todo el recorrido cuenta con acera. Precioso paseo que discurre a lo largo del Río Suarón.
Quedan vestigios en la comarca de los Oscos que nos cuentan que la minería fue una actividad que se desarrolló en la zona desde tiempos prehistóricos. Antes de la conquista de los romanos, los pobladores de esta región ya buscaban pepitas de oro en los placeres de los ríos. Pero fue tras la llegada de éstos cuando se potenció esta industria. En la época Flavia, a principios del siglo I d.C., se vivió una primera edad de oro. Los castros resurgían como consecuencia de las explotaciones y el paisaje se vio salpicado de pequeñas industrias de las que aún quedan restos como: forjas, hornos de función y muestras de la tecnología que se empleó para la explotación del yacimiento.
Los doce puentes que cruzan los ríos Monjardín y Suarón se han convertido en un signo distintivo de la villa de Vegadeo. Son, a un tiempo, símbolos de unión y acercamiento entre los distintos barrios que la conforman y lugares de tránsito desde los que los veigueños asisten al discurrir de unos ríos que son parte indisoluble de su cultura.