La senda se inicia a la entrada del pueblo, donde encontraremos un lugar adecuado para dejar el coche. A los pocos metros nos encontraremos con un panel informativo que nos dará una idea general del itinerario.
Continuamos hasta llegar a Salías, desde aquí podemos observar gran parte de la ensenada de la Linera, Castropol del lado izquierdo, Figueras del lado derecho y como fondo Ribadeo y el puente de los Santos; el islote de Turullón con su singular silueta. En marea baja se pueden ver los cultivos de ostras y moluscos de la ría del Eo. Espectacular es el contraste que nos ofrece el azul de la ría con los verdes prados que la arropan. Nuestra siguiente parada es el viaducto del Esquilo donde encontramos una pequeña carpintería de Ribera. La única superviviente de las muchas que antaño había en la zona, dedicadas a la construcción de embarcaciones de pesca. Tras ella, la ensenada de la Linera es el contraste que nos ofrece una fantástica panorámica. Y un trecho más allá retrocedemos en el tiempo al contemplar los restos del molino de As Acías, un antiguo molino de mareas. En las cercanías del mismo dos pequeñas calas nos ofrecen la posibilidad de un baño. Finalizamos la ruta en Figueras, singular villa marinera que merece una visita. El camino de vuelta discurre por el mismo lugar, si estamos cansados y es verano tenemos la posibilidad de regresar en barca.
El recorrido, de pocos kilómetros y gran accesibilidad, atraviesa bosques caducifolios —con robles, castaños, abedules y avellanos— y asciende hasta una zona de monte bajo, desde donde se descubren amplias panorámicas del valle del río Agüeira.
La ruta comienza en el área recreativa de Pumares; cruzamos la carretera y nos dirigimos paralelos al río hasta Pumares, pueblo de antigua actividad ferreira, en el que todavía podemos observar los restos de un antiguo mazo. Desde aquí, por una senda señalizada, y dejando el río Agüeira a nuestra izquierda continuamos un ligero ascenso adentrándonos en un bosque legendario caracterizado por especies de ribera (alisos, fresnos, sauces, y avellanos) y por robles y castaños que con sus caprichosas formas son verdaderos monumentos.
La ruta se inicia en Villanueva capital del concejo, desde la que partimos en dirección a Santa Eufemia donde se conserva aún una hermosa capilla de estilo barroco popular construída entre los siglos XVII y XVIII que merece ser visitada. Prosiguiendo el itinerario por la carretera y tras unos trescientos metros de andadura, se alcanza el Puente de Castañeira, debiendo tomar tras cruzarlo un camino que sale a la derecha, llegando así a un espléndido bosque de abedules al lado del abandonado caserío de Abilleira.
Descarga la ruta en PDF y KML y sigue el recorrido con tu bicicleta de montaña o BTT. Con diferentes niveles de dificultad, duración, desnivel y longitud. Si no tienes bicicleta puedes alquilarla.
Comenzamos la ruta en San Martín de Oscos donde podemos ver la Iglesia parroquial, con planta de cruz latina, amplio espacio porticado e inscripción de 1828. A la derecha de la fachada observamos uno de los hórreos más característicos de los Oscos con cubierta mixta (pizarra y paja), que corresponde a los modelos primitivos. Frente a la Iglesia tenemos la casona de los Guzmanes, antigua casa señorial del s. XVIII, que conserva en el pórtico de su entrada principal un escudo labrado en piedra. Cruzamos el puente que atraviesa el río San Martín para iniciar el ascenso al monte Marón, adentrándonos en un pequeño bosque de abedules y robles, que hacen aún más agradable nuestro paseo.
El recorrido comienza en Louteiro, localidad a la que se accede tras tomar una desviación a la izquierda poco antes de la salida de Vegadeo en dirección a Galicia. Desde la capilla de este núcleo se inicia el trayecto antaño utilizado por peregrinos jacobeos y estraperlistas, que evitando el paso por caminos principales pasaban productos desde Galicia hasta Asturias.
Con su arena dorada y aguas limpias, ofrecen un entorno tranquilo y pintoresco, ideal para relajarse y disfrutar del sol. La playa de Penarronda, en particular, destaca por sus amplios espacios y sus impresionantes formaciones rocosas que emergen al bajar la marea. Estas playas invitan a pasear por sus alrededores y disfrutar de sus vistas espectaculares.
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