El itinerario comienza en el pueblo de A Revoqueira, a tres kilómetros de San Martín.
Esta localidad se caracteriza por una arquitectura popular bien conservada y una suave orografía con verdes prados, en los que pastan numerosas vacas con sus crías. Poco después encontraremos el bosque autóctono (robles, castaños y abedules) que nos acompaña hasta llegar a Mon. Aquí el caminante quedará asombrado por la majestuosidad del Palacio de Mon, ejemplo de arquitectura barroca y señorial de la comarca. Continuamos la andadura por un camino de carro delimitado por muros de piedra y «chantos» (lajas de pizarra hincadas) adornados con musgos y helechos hasta llegar a la capilla de Santa Marina, lugar en el que merece la pena pararse y asomarse al valle del río Ahío en cuyo fondo luce el Mazo de Mon. Continuamos el descenso hasta el mazo atravesando un frondoso y centenario castañal salpicado de «corripas» (construcciones circulares de piedra para guardar castañas), hasta llegar al escondido mazo de Mon. En este privilegiado espacio natural encontramos los restos del Mazo, junto a la antigua acequia, aún hoy perfectamente conservada. En este punto y antes de iniciar el camino de vuelta, por el mismo sendero, debemos pararnos a tomar aliento y disfrutar del río Ahío y del ecosistema que lo rodea, caracterizado por bosque de ribera en el que bañan sus raíces alisos, fresnos y sauces. A mitad de subida nos desviamos a mano izquierda hasta Ventosa para regresar a Revoqueira.
La ruta se inicia en Villanueva capital del concejo, desde la que partimos en dirección a Santa Eufemia donde se conserva aún una hermosa capilla de estilo barroco popular construída entre los siglos XVII y XVIII que merece ser visitada. Prosiguiendo el itinerario por la carretera y tras unos trescientos metros de andadura, se alcanza el Puente de Castañeira, debiendo tomar tras cruzarlo un camino que sale a la derecha, llegando así a un espléndido bosque de abedules al lado del abandonado caserío de Abilleira.
Iniciamos el paseo en la antigua estación de San Tirso de Abres, hoy rehabilitada para vivienda privada, encontrándonos el primero de los seis túneles a escasos 300 m, continuando al lado del río Eo disfrutando en cada momento de estupendas panorámicas del cauce fluvial, de incalculable valor ecológico y piscícola, en el que abundan gran número de especies acuáticas siendo las más características la trucha, la lamprea y el salmón. Posteriormente el camino atraviesa la carretera general N-640 y nos conduce hasta una antigua central eléctrica construida en 1932 situada justo antes de atravesar otro de los túneles horadados en la roca viva, que nos deja próximos a la pasarela peatonal sobre el río Eo.
La ruta comienza en el área recreativa de Pumares; cruzamos la carretera y nos dirigimos paralelos al río hasta Pumares, pueblo de antigua actividad ferreira, en el que todavía podemos observar los restos de un antiguo mazo. Desde aquí, por una senda señalizada, y dejando el río Agüeira a nuestra izquierda continuamos un ligero ascenso adentrándonos en un bosque legendario caracterizado por especies de ribera (alisos, fresnos, sauces, y avellanos) y por robles y castaños que con sus caprichosas formas son verdaderos monumentos.
El recorrido, de pocos kilómetros y gran accesibilidad, atraviesa bosques caducifolios —con robles, castaños, abedules y avellanos— y asciende hasta una zona de monte bajo, desde donde se descubren amplias panorámicas del valle del río Agüeira.
Descarga la ruta en PDF y KML y sigue el recorrido con tu bicicleta de montaña o BTT. Con diferentes niveles de dificultad, duración, desnivel y longitud. Si no tienes bicicleta puedes alquilarla.
Este proyecto pionero e inédito, pretende impulsar y enriquecer Los Oscos a través de la vertebración artística, ofreciendo una conexión entre artistas, visitantes, naturaleza y tradición. Resaltando la belleza, cultura y tradición de los Oscos. Para ello se ha elegido una ruta circular de 10 Km. Dicha ruta comienza y termina en Santa Eulalia de Oscos.
Con su arena dorada y aguas limpias, ofrecen un entorno tranquilo y pintoresco, ideal para relajarse y disfrutar del sol. La playa de Penarronda, en particular, destaca por sus amplios espacios y sus impresionantes formaciones rocosas que emergen al bajar la marea. Estas playas invitan a pasear por sus alrededores y disfrutar de sus vistas espectaculares.
Ver el vídeo