La ruta comienza en la parte alta del pueblo de Bres a través de un ancho camino de tierra que nos conduce al molino de Guxo, en excelente estado de conservación y además cuenta en sus proximidades con una minicentral eléctrica.
El recorrido continúa por un pequeño sendero dejando el arroyo a mano derecha hasta llegar a un puente de madera que debemos cruzar para iniciar el ascenso a través de un souto de castaños hasta alcanzar el Chao do Cobo, zona donde es frecuente encontrar huellas de paso de jabalí. La senda continúa en sentido ascendente pasando por Cabaza hasta llegar al Teixo, atravesando prados y pequeños bosques de robles. Desde el alto del Teixo en días despejados son inmejorables las vistas del norte del concejo (Sela de Entorcisa, Sela de Fabal, etc). El itinerario pasa por Brataramundi y tras un acusado descenso se llega al Molino Viejo y al Molino de Nela, tanto uno como otro en mal estado de conservación por haber caído en desuso. Dichos ingenios hidráulicos se dedicaban antaño a la molienda de maíz, trigo, avena y centeno, cereales utilizados para alimento de personas y animales. Desde este punto se inicia un ligero ascenso por un bonito sendero en el que abundan a uno y otro lado robles y arándanos, llegando a una pista más ancha de tierra que en sentido descendente nos lleva hasta el punto de inicio.
La ruta se inicia en San Cristobal, lugar en el que encontramos numerosas muestras de arquitectura popular en estado puro percibiendo la sensación de haber retrocedido varios siglos en el tiempo. Desde su capilla vemos el valle de Río Ahío cubierto de un hermoso manto de bosque autóctono que nos deslumbra son su colorido típico.
Esta ruta circular recorre buena parte del valle del río Cabreira, combinando caminos de montaña en la ida y de fondo de valle en la vuelta. Se inicia junto al hotel La Rectoral, tomando el camino que asciende entre el arbolado hacia la Sierra de Eiroá. Sin llegar a alcanzar su cumbre nos desviamos hacia el pueblo de Piñeiro, para llegar a él en suave descenso y disfrutar de su arquitectura tradicional y cabazos alzados al cielo.
Escondida entre montañas y bosques del occidente asturiano, la Cascada del Cioyo es uno de esos lugares que parecen sacados de un cuento. El sonido del agua al caer, la vegetación exuberante que la rodea y la paz del entorno hacen de este rincón un destino ideal para quienes buscan conectar con la naturaleza. Una caminata entre árboles, pequeñas cascadas y paisajes que invitan a parar y respirar. Al final del recorrido, la gran cascada del Cioyo se abre paso con fuerza entre la roca, regalando una imagen de belleza salvaje difícil de olvidar.
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El itinerario empieza en el Teixo, donde tras dejar el vehículo y pasar las últimas casas se inicia una fácil andadura por la carretera que une esta localidad con Santa Marina, abandonándola a la derecha por una pista ancha de tierra que nos conduce tras un leve descenso hasta el Arroyo das Mestas.
La ruta comienza en Santa Eufemia, poco después de rebasar el Ecomuseo del Pan en dirección a Pacios. Nos adentramos por un pequeño sendero a través de un bosque autóctono poblado por robles, abedules, acebos y castaños.
Con su arena dorada y aguas limpias, ofrecen un entorno tranquilo y pintoresco, ideal para relajarse y disfrutar del sol. La playa de Penarronda, en particular, destaca por sus amplios espacios y sus impresionantes formaciones rocosas que emergen al bajar la marea. Estas playas invitan a pasear por sus alrededores y disfrutar de sus vistas espectaculares.
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