
En el interior de la casa de Esquíos se muestra una interesante recopilación de utensilios y herramientas de la vida cotidiana de cualquier familia de la Comarca. Más de un millar de piezas de diferentes usos y en buen estado de conservación, entre ellas el famoso «guincho» de subir las cosechas por las empinadas cuestas que rodean el caserío, en uso desde la década de los 40.
Un paseo por la exposición acompañados por un guía es suficiente para conocer las herramientas construidas y utilizadas por nuestros antepasados, la mayoría hechas en el municipio de Taramundi, e imprescindibles para la subsistencia en una zona rural (herramientas de carpintería, cestería, madreñero, herrería, etc).
Acompaña a esta muestra-exposición un interesante taller de forja donde aún siguen elaborando las famosas navajas firmadas con «M. Lombardia».
De lunes a domingo:
de 11:00 – 19:00 h.
Museo:
adultos 4 euros.
Niños hasta 10 años gratis.
Descuentos para grupos.
Taller:
Visita gratuita
Algunos artesanos realizan demostraciones en sus talleres del oficio que desarrollan. De esta manera el visitante puede ver todo el proceso de elaboración de los productos, lo que le permite, además, participar de manera activa en el mismo.
Los doce puentes que cruzan los ríos Monjardín y Suarón se han convertido en un signo distintivo de la villa de Vegadeo. Son, a un tiempo, símbolos de unión y acercamiento entre los distintos barrios que la conforman y lugares de tránsito desde los que los veigueños asisten al discurrir de unos ríos que son parte indisoluble de su cultura.
Quedan vestigios en la comarca de los Oscos que nos cuentan que la minería fue una actividad que se desarrolló en la zona desde tiempos prehistóricos. Antes de la conquista de los romanos, los pobladores de esta región ya buscaban pepitas de oro en los placeres de los ríos. Pero fue tras la llegada de éstos cuando se potenció esta industria. En la época Flavia, a principios del siglo I d.C., se vivió una primera edad de oro. Los castros resurgían como consecuencia de las explotaciones y el paisaje se vio salpicado de pequeñas industrias de las que aún quedan restos como: forjas, hornos de función y muestras de la tecnología que se empleó para la explotación del yacimiento.
Los castros son núcleos de población de carácter eminentemente estratégico y defensivo. Se dan en todo el Noroeste peninsular (cultura castreña). Estos poblados surgen, en la transición de la Edad de Bronce a la Edad de Hierro, llegando a alcanzar su máximo apogeo durante la Segunda Edad de Hierro.