La ruta arranca en una curva situada entre el puente y la aldea de Sualleiro, justo al lado de los apartamentos que llevan ese mismo nombre. Inaugurada en agosto de 2020, se presenta bien cuidada y correctamente señalizada con flechas pintadas en árboles y piedras.
El primer tramo asciende suavemente por una pista cómoda, flanqueada por un muro de piedra a la derecha, mientras el río discurre en paralelo, unos metros más abajo. Tras esta subida inicial, el camino desciende y nos lleva hasta las ruinas de una antigua cabaña. Poco después, cruzamos un pequeño arroyo, que en épocas secas apenas lleva agua.
A través del arbolado se intuye un pequeño núcleo rural que dejaremos a la derecha tras recorrer un breve tramo de carretera. Giramos entonces a la izquierda para bordear el poblado por el otro lado y, al atravesar sus callejuelas, lo abandonamos ascendiendo por una pequeña cuesta que desemboca en una bifurcación.
Aquí tomamos el sendero de la derecha, en subida. El camino de la izquierda conduce a un pueblo abandonado, al que se puede visitar como desvío, regresando luego al cruce para continuar la ruta principal. La subida, larga y constante, culmina en el pueblo de Ventoso, el punto más elevado del recorrido.
Desde allí seguimos por carretera hasta casi el final del pueblo, donde giramos a la derecha para tomar una pista que bordea plantaciones de arándanos. Iniciamos entonces el descenso: tras salir de nuevo a la carretera, retomamos el sendero por un tramo de bajada, con algún cruce más hasta alcanzar una senda de tierra.
Finalmente, llegamos a la zona del puente. Entre dos casas, giramos a la derecha y, tras unos 50 metros por carretera, regresamos al punto de inicio donde se encuentra el cartel de la ruta, cerrando así este agradable paseo circular.
Ses quatorze kilomètres nous permettent, en un peu plus de quatre heures, de profiter de l’eau et de son utilisation pendant des siècles dans les zones rurales. Depuis la partie inférieure de Taramundi, un sentier nous conduit à Mazonovo, où nous pouvons visiter le musée des Molinos.
L’itinéraire commence à Louteiro, que l’on atteint après avoir tourné à gauche peu avant la sortie de Vegadeo en direction de la Galice. C’est à partir de l’ermitage de ce village que commence le chemin emprunté autrefois par les pèlerins qui se rendaient à Saint-Jacques-de-Compostelle et par les contrebandiers qui, en évitant les routes principales, passaient des produits de la Galice aux Asturies.
L’itinéraire commence à Villanueva, capitale de la commune, d’où l’on part en direction de Santa Eufemia, où se trouve encore une belle chapelle de style baroque populaire construite entre le XVIIe et le XVIIIe siècle, qui mérite d’être visitée. En continuant sur la route et après environ trois cents mètres, nous arrivons au pont de Castañeira, que nous traversons en empruntant un sentier qui part sur la droite et qui nous mène à une magnifique forêt de bouleaux à côté de la ferme abandonnée d’Abilleira.
Le parcours commence à côté de l’ermitage de Salgueiras, situé sur la route AS-27, à 6 kilomètres de Villanueva. Tout au long du parcours, nous devons observer l’environnement : les maisons, les bâtiments attenants, les potagers, les prés, les outils agricoles, les bois, afin de comprendre le mode de vie des habitants de la région.
Cet itinéraire commence au Centre d’interprétation de la nature, dans le centre de Santa Eulalia de Oscos.
Esta ruta comienza en Barcia (Asturias) donde disponemos de un aparcamiento público para dejar nuestro coche a escasos metros del inicio.