Escondida entre montañas y bosques del occidente asturiano, la Cascada del Cioyo es uno de esos lugares que parecen sacados de un cuento. El sonido del agua al caer, la vegetación exuberante que la rodea y la paz del entorno hacen de este rincón un destino ideal para quienes buscan conectar con la naturaleza.
Una caminata entre árboles, pequeñas cascadas y paisajes que invitan a parar y respirar. Al final del recorrido, la gran cascada del Cioyo se abre paso con fuerza entre la roca, regalando una imagen de belleza salvaje difícil de olvidar.
Inicio y fin del recorrido: Desde el aparcamiento retrocedemos unos 4 ó 5 metros andando, y encontraremos el sendero que nos dirigirá a la cascada. Una estrecha senda nos lleva a las cascadas de menor altura, pero no por ello de menor belleza. A la cascada del Cioyo, de mayor altura se llega atravesando la montaña.
Es recomendable llevar agua, algo de abrigo y calzado con buen agarre por los abruptos desniveles y el terreno.
Al acercarte al río, la vegetación cambia: sauces, musgos, líquenes y helechos tapizan las rocas y los márgenes del arroyo, creando un paisaje de cuento. Antes de llegar a la gran cascada del Cioyo, el camino pasa por pequeñas caídas de agua y pozas cristalinas, que ya adelantan la belleza del lugar final. Algunas son accesibles y perfectas para un descanso con vistas.
A lo largo del recorrido hay puntos donde se abren vistas hacia el valle, especialmente antes de la última bajada hacia la cascada. Son lugares ideales para hacer fotos o simplemente parar y contemplar.
El entorno natural que rodea la cascada ofrece espacios tranquilos y sombreados ideales para relajarse, tomar un tentempié o simplemente dejarse llevar por el sonido del agua y los cantos del bosque.
Es un lugar perfecto para llevar una pequeña mochila con comida ligera, una manta y disfrutar de un picnic sencillo y respetuoso con el medio ambiente.
L’itinéraire commence dans la zone récréative de Pumares ; traversez la route et suivez la rivière jusqu’à Pumares, un village d’ancienne activité sidérurgique, où l’on peut encore voir les vestiges d’un vieux maillet. À partir de là, en suivant un sentier balisé et en laissant la rivière Agüeira à notre gauche, nous poursuivons une légère montée dans une forêt légendaire caractérisée par des espèces riveraines (aulnes, frênes, saules et noisetiers) et par des chênes et des châtaigniers dont les formes fantaisistes sont de véritables monuments.
Nous commençons par le beau village de Ferreira, l’un des mieux conservés de la commune, où nous pouvons admirer l’architecture populaire de la région tout en nous promenant sur ses chemins étroits à l’ombre de vignes centenaires.
L’itinéraire commence dans le village de Tol. Au carrefour de l’église San Salvador, suivez les indications pour le parking de la zone de Fontequias, à proximité du quartier de Cabaleiros.
Téléchargez l’itinéraire en PDF et KML et suivez-le avec votre VTT ou MTB. Avec différents niveaux de difficulté, de durée, de pente et de longueur. Si vous n’avez pas de vélo, vous pouvez en louer un.
L’itinéraire commence à Santa Eufemia, peu après avoir passé l’Ecomuseo del Pan en direction de Pacios. Nous suivons un petit sentier à travers une forêt autochtone peuplée de chênes, de bouleaux, de houx et de châtaigniers.
L’itinéraire commence à San Cristobal, un endroit où l’on trouve de nombreux exemples d’architecture populaire à l « état pur, qui nous donnent l’impression d » être revenus plusieurs siècles en arrière. Depuis sa chapelle, nous pouvons voir la vallée du Río Ahío recouverte d’un magnifique manteau de forêt indigène qui nous éblouit par ses couleurs typiques.