
Sus propietarios invitan a visitar su caserío y ver todos sus animales a través de un recorrido circular señalizado, de una hora aproximadamente.
El circuito se desarrolla alrededor de una gran finca que se divide en diferentes parcelas con distintas razas autóctonas asturianas.
Entre los distintos animales que se pueden ver desctacan los siguientes: vacas asturiana de los valles, ovellas xalda, gallinas pita pinta, gallos, caballos asturcones, cabra bermella, gochu asturcelta, ocas, perros, gatos…
Es ideal para realizar en familia, muy seguro y didáctico.
Disponible todos los días.
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Gratis
Os Teixóis constituye uno de los conjuntos etnográficos de mayor interés de Asturias, donde podemos encontrar diversos ingenios hidráulicos recuperados y a disposición de todo aquel que desee visitarlos.
Tradicionalmente, en Santa Eulalia de Oscos, se hicieron navajas desde hace más de un siglo. En la actualidad Jorge (cuchillero) y Keiko (artesana de metal) mantienen esta tradición desarrollando este antiguo oficio al que suman parte de la sabiduría ancestral japonesa.
El Ecomuseo nos muestra el ciclo completo de elaboración del pan, desde la siembra del cereal a la cocción, pasando por la recogida, la molienda y el amasado.
La historia de Villanueva de Oscos camina estrechamente ligada al Monasterio de Santa María, a la entrada de la capital del concejo. Este Monasterio, considerado una da las grandes joyas del patrimonio asturiano y catalogado como Monumento Histórico Artístico, nació románico y creció barroco.
El Centro de Artesanía de Bres se ubica en la antigua Casona de Villanueva, en el centro de Bres, a 5 kilómetros de la capital del concejo. Este centro fue concebido como una instalación que facilite el conocimiento y la puesta en valor de las actividades artesanales, tanto las nuevas como las tradicionales de la comarca.
Quedan vestigios en la comarca de los Oscos que nos cuentan que la minería fue una actividad que se desarrolló en la zona desde tiempos prehistóricos. Antes de la conquista de los romanos, los pobladores de esta región ya buscaban pepitas de oro en los placeres de los ríos. Pero fue tras la llegada de éstos cuando se potenció esta industria. En la época Flavia, a principios del siglo I d.C., se vivió una primera edad de oro. Los castros resurgían como consecuencia de las explotaciones y el paisaje se vio salpicado de pequeñas industrias de las que aún quedan restos como: forjas, hornos de función y muestras de la tecnología que se empleó para la explotación del yacimiento.