Sus catorce kilómetros nos permiten a lo largo de poco más de cuatro horas, disfrutar del agua y sus aprovechamientos a lo largo de siglos en el medio rural. Desde la parte baja de Taramundi se coge un camino que nos lleva a Mazonovo, donde podremos visitar el Museo de los Molinos.
Continuando y tras un corto ascenso divisamos el Caserío de la Granda, desde donde descendemos hacia el fondo del valle adentrándonos en un tupido bosque autóctono de castaños y alisos. Aquí podemos optar por acercarnos a una cascada volviendo al camino principal hasta llegar al pueblo de Esquios, donde se puede visitar una colección de útiles y herramientas. En Esquíos hay dos alternativas: Seguir de frente hasta llegar a Veigas, o tomar un sendero a la izquierda que cruza el río Turía y accede a Teixois. El camino de Esquios-Veigas discurre entre una extensa masa de castaños en algunas zonas mezclados con robles y abedules. Veigas, un pueblo de cuento, supone en su conjunto un ejemplo de arquitectura bien conservada, desde el cual y tomando el viejo camino por la ladera derecha del río Turía llegamos a Teixois, donde hay un singular complejo etnográfico (conjunto de ingenios hidráulicos compuesto por un mazo, molino, batán, rueda de afilar y pequeña central eléctrica). Desde Teixois, se toma un camino paralelo al arroyo de As Mestas que conduce a Esquios, volviendo a Taramundi por el mismo camino por el que se inició la ruta.
Para iniciar la ruta nos trasladaremos al pueblo de Espasande y a medio kilómetro de aquí en dirección a Taramundi veremos a mano izquierda un panel explicativo en el inicio de la ruta.
La ruta se inicia en la plaza de Sta. Eulalia de Oscos descendiendo a la parte baja del pueblo y continuando por un precioso sendero que rodeado de bosque autóctono nos lleva hasta Ferreirela de Baxo, lugar en el que merece la pena pararse y visitar el Museo Casa Natal del Marqués de Sargadelos.
La ruta comienza en Santa Eufemia, poco después de rebasar el Ecomuseo del Pan en dirección a Pacios. Nos adentramos por un pequeño sendero a través de un bosque autóctono poblado por robles, abedules, acebos y castaños.
La ruta está formada por dos tramos circulares con inicio y final en el propio núcleo de Villanueva. El de mayor longitud, de unos 12 km, coincide en parte con la ruta de los bosques.
La senda se inicia a la entrada del pueblo, donde encontraremos un lugar adecuado para dejar el coche. A los pocos metros nos encontraremos con un panel informativo que nos dará una idea general del itinerario.
El recorrido, de pocos kilómetros y gran accesibilidad, atraviesa bosques caducifolios —con robles, castaños, abedules y avellanos— y asciende hasta una zona de monte bajo, desde donde se descubren amplias panorámicas del valle del río Agüeira.
Con su arena dorada y aguas limpias, ofrecen un entorno tranquilo y pintoresco, ideal para relajarse y disfrutar del sol. La playa de Penarronda, en particular, destaca por sus amplios espacios y sus impresionantes formaciones rocosas que emergen al bajar la marea. Estas playas invitan a pasear por sus alrededores y disfrutar de sus vistas espectaculares.
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