
Por otra parte, el agua se entiende como materia prima, bien corriente o bien almacenada en acuíferos de los que se extrae con fines de consumo directo o para regadío de tierras de labranza.
Los ingenios hidráulicos que se presentan en la Casa del Agua, no guardan una necesaria vinculación con el espacio geográfico asturiano. El argumento expositivo pretende acercar a los visitantes de la instalación a los orígenes históricos y geográficos de estos ingenios y estimular una reflexión acerca de vías de difusión, y por tanto del contacto entre culturas y civilizaciones.
La exposición de la Casa del Agua se organiza en dos secciones dedicadas al agua como fuerza motriz y al agua como materia prima. Molinos hidráulicos de rueda vertical u horizontal, sierras, fábricas de luz, pozos de extracción de agua, norias para regadío… hasta el uso del agua para medir el tiempo con los relojes que ya utilizaban los antiguos egipcios o los construídos en el siglo XVII con mecanismos más complejos y más exactos.
El hueco central de la Casa del Agua está ocupado por un ingenio a escala natural que se concibe como una máquina de movimiento continuo formada por ingenios motores y elevadores más simples. Se consigue de este modo explicar los dos tipos de ingenios hidráulicos fundamentales, los motores y los elevadores, en circuito cerrado de agua que circula constantemente.
Hay pues dos unidades temáticas enlazadas por el elemento fundamental y común: el agua.
Os Teixóis constituye uno de los conjuntos etnográficos de mayor interés de Asturias, donde podemos encontrar diversos ingenios hidráulicos recuperados y a disposición de todo aquel que desee visitarlos.
El yacimiento, conocido como Os Castros se localiza en la capital del concejo. Buena parte de su superficie se ha mantenido ajena al desarrollo urbano del municipio si bien la carretera que desciende hacia Mazonovo significó la destrucción algunas cabañas y parte de la muralla. En el año 2000 se iniciaron las excavaciones arqueológicas bajo patrocinio del Ayuntamiento de Taramundi, la Consejería de Cultura del Principado de Asturias y la meritoria colaboración de la asociación de hosteleros locales ANTURTA.
Los doce puentes que cruzan los ríos Monjardín y Suarón se han convertido en un signo distintivo de la villa de Vegadeo. Son, a un tiempo, símbolos de unión y acercamiento entre los distintos barrios que la conforman y lugares de tránsito desde los que los veigueños asisten al discurrir de unos ríos que son parte indisoluble de su cultura.