La ruta se inicia en Piantón, un pueblo con mucho encanto que antaño fue capital del concejo, situado a unos dos kilómetros de Vegadeo en el que recomendamos un paseo por la plaza y una visita a la Iglesia. Cruzamos el llamado Puente Romano y tomamos el camino de la izquierda hacia Arcilo.
La senda comienza con un ligero ascenso a través de un profundo bosque de eucalipto mezclado con retales de vegetación autóctona: castaños, acebos, laureles,… alimentados por numerosos arroyos.
Llegados a Arcilo nos desviamos a la derecha continuando el camino hasta Cobre, donde nos encontraremos dos posibilidades para llegar a Meredo: un camino más directo de 1,5 Km. y otro de 3,5 km pasando por El Foxo.
Retomando de nuevo la senda nos dirigimos a Arcilo acompañados durante todo el recorrido por el Río Suarón, que vierte incansablemente sus aguas a la Ría del Eo, destacada por su importante valor ecológico y ornitológico.
La ruta discurre muy próxima a la casona de Sestelo, edificio emblemático de la comarca. De regreso hacía Piantón tendremos una buena vista del valle, un paisaje muy humanizado donde podremos ver prados, tierras de labor, repoblaciones, etc.
En el Teixo y justamente detrás del albergue arranca la pista forestal por la que se inicia el paseo hacia el Alto de Ouroso. El camino es ancho y transitable por vehículos todo terreno, por lo que no hay apenas posibilidad de pérdida. La ruta discurre cómodamente entre amplios pastizales, brezales y pinares de repoblación para así alcanzar un rellano sobre el que existe una pequeña laguna donde a media mañana son muchos los caballos que se acercan a este punto para abrevar y refrescarse a la sombra de los pinos. Los animales pastan en estado semisalvaje y requieren escasas atenciones por parte de sus dueños, por lo que la cabaña caballar se ha incrementado notablemente en los últimos años.
Escondida entre montañas y bosques del occidente asturiano, la Cascada del Cioyo es uno de esos lugares que parecen sacados de un cuento. El sonido del agua al caer, la vegetación exuberante que la rodea y la paz del entorno hacen de este rincón un destino ideal para quienes buscan conectar con la naturaleza. Una caminata entre árboles, pequeñas cascadas y paisajes que invitan a parar y respirar. Al final del recorrido, la gran cascada del Cioyo se abre paso con fuerza entre la roca, regalando una imagen de belleza salvaje difícil de olvidar.
El recorrido comienza en Louteiro, localidad a la que se accede tras tomar una desviación a la izquierda poco antes de la salida de Vegadeo en dirección a Galicia. Desde la capilla de este núcleo se inicia el trayecto antaño utilizado por peregrinos jacobeos y estraperlistas, que evitando el paso por caminos principales pasaban productos desde Galicia hasta Asturias.
El recorrido, de pocos kilómetros y gran accesibilidad, atraviesa bosques caducifolios —con robles, castaños, abedules y avellanos— y asciende hasta una zona de monte bajo, desde donde se descubren amplias panorámicas del valle del río Agüeira.
La ruta se inicia en San Cristobal, lugar en el que encontramos numerosas muestras de arquitectura popular en estado puro percibiendo la sensación de haber retrocedido varios siglos en el tiempo. Desde su capilla vemos el valle de Río Ahío cubierto de un hermoso manto de bosque autóctono que nos deslumbra son su colorido típico.
Comenzamos la ruta en San Martín de Oscos donde podemos ver la Iglesia parroquial, con planta de cruz latina, amplio espacio porticado e inscripción de 1828. A la derecha de la fachada observamos uno de los hórreos más característicos de los Oscos con cubierta mixta (pizarra y paja), que corresponde a los modelos primitivos. Frente a la Iglesia tenemos la casona de los Guzmanes, antigua casa señorial del s. XVIII, que conserva en el pórtico de su entrada principal un escudo labrado en piedra. Cruzamos el puente que atraviesa el río San Martín para iniciar el ascenso al monte Marón, adentrándonos en un pequeño bosque de abedules y robles, que hacen aún más agradable nuestro paseo.
Con su arena dorada y aguas limpias, ofrecen un entorno tranquilo y pintoresco, ideal para relajarse y disfrutar del sol. La playa de Penarronda, en particular, destaca por sus amplios espacios y sus impresionantes formaciones rocosas que emergen al bajar la marea. Estas playas invitan a pasear por sus alrededores y disfrutar de sus vistas espectaculares.
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