La ruta comienza en Santa Eufemia, poco después de rebasar el Ecomuseo del Pan en dirección a Pacios. Nos adentramos por un pequeño sendero a través de un bosque autóctono poblado por robles, abedules, acebos y castaños.
El camino discurre paralelo a un cierre tradicional de piedra muy característico de la comarca: muro de cuarcita rematado por una hilera de piedras verticales. Después de un tramo de descenso cruzamos el río por una pasarela de madera. Continuamos entre prados y bosque el camino que nos conduce a Vilarello. Al llegar al pueblo podemos hacer un alto para admirar tranquilamente su magnífica arquitectura en piedra. Grandes casas que nos hablan de un pasado de mayor actividad agrícola y ganadera, de mayor bullicio, risas y ruidos. Hoy podemos disfrutar de su tranquilidad y silencio e imaginar todo un sin fin de historias que nos sugiere la muda piedra. Continuamos camino por el monte y en breve nos cruzamos con la ruta de los bosques y la senda verde del Agüeira en el robledal de Pacios, tras cruzarlo salimos a la carretera Pacios-Santa Eufemia, continuamos por ella hacia la derecha y tras un corto tramo llegamos nuevamente al inicio de la ruta. Antes de dejar Santa Eufemia recomendamos una visita al Ecomuseo del Pan, a través del cual entenderá el proceso de elaboración de este alimento básico, desde la siembra del cereal hasta el amasado y la cocción en el propio horno de la casa.
La ruta comienza en el área recreativa de Pumares; cruzamos la carretera y nos dirigimos paralelos al río hasta Pumares, pueblo de antigua actividad ferreira, en el que todavía podemos observar los restos de un antiguo mazo. Desde aquí, por una senda señalizada, y dejando el río Agüeira a nuestra izquierda continuamos un ligero ascenso adentrándonos en un bosque legendario caracterizado por especies de ribera (alisos, fresnos, sauces, y avellanos) y por robles y castaños que con sus caprichosas formas son verdaderos monumentos.
Este proyecto pionero e inédito, pretende impulsar y enriquecer Los Oscos a través de la vertebración artística, ofreciendo una conexión entre artistas, visitantes, naturaleza y tradición. Resaltando la belleza, cultura y tradición de los Oscos. Para ello se ha elegido una ruta circular de 10 Km. Dicha ruta comienza y termina en Santa Eulalia de Oscos.
La ruta se inicia en la población de Tol. En el cruce de la iglesia de San Salvador, seguiremos la indicación hacia el aparcamiento del área de Fontequias, en las inmediaciones del barrio de Cabaleiros.
Escondida entre montañas y bosques del occidente asturiano, la Cascada del Cioyo es uno de esos lugares que parecen sacados de un cuento. El sonido del agua al caer, la vegetación exuberante que la rodea y la paz del entorno hacen de este rincón un destino ideal para quienes buscan conectar con la naturaleza. Una caminata entre árboles, pequeñas cascadas y paisajes que invitan a parar y respirar. Al final del recorrido, la gran cascada del Cioyo se abre paso con fuerza entre la roca, regalando una imagen de belleza salvaje difícil de olvidar.
Iniciamos el paseo en la antigua estación de San Tirso de Abres, hoy rehabilitada para vivienda privada, encontrándonos el primero de los seis túneles a escasos 300 m, continuando al lado del río Eo disfrutando en cada momento de estupendas panorámicas del cauce fluvial, de incalculable valor ecológico y piscícola, en el que abundan gran número de especies acuáticas siendo las más características la trucha, la lamprea y el salmón. Posteriormente el camino atraviesa la carretera general N-640 y nos conduce hasta una antigua central eléctrica construida en 1932 situada justo antes de atravesar otro de los túneles horadados en la roca viva, que nos deja próximos a la pasarela peatonal sobre el río Eo.
La ruta comienza en la parte alta del pueblo de Bres a través de un ancho camino de tierra que nos conduce al molino de Guxo, en excelente estado de conservación y además cuenta en sus proximidades con una minicentral eléctrica.
Con su arena dorada y aguas limpias, ofrecen un entorno tranquilo y pintoresco, ideal para relajarse y disfrutar del sol. La playa de Penarronda, en particular, destaca por sus amplios espacios y sus impresionantes formaciones rocosas que emergen al bajar la marea. Estas playas invitan a pasear por sus alrededores y disfrutar de sus vistas espectaculares.
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